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Monday, March 28, 2011

Extracto de "La Loca de la Casa" de Rosa Montero

Estaba dando una releída a La Loca de la Casa y afirmando cada vez más cuánto me gusta como escribe y piensa Rosa Montero, cuando me encontré con esta parte que me provocó compartir con ustedes. 

"(...) Esto es una consecuencia de la obligatoriedad del éxito comercial, que se ha convertido en un requerimiento casi frenético. Se diría que hoy la única medida del valor de un libro es la cantidad de copias que vende, una apreciación a todas luces absurda, porque hay obras horrendas que se venden a mansalva y libros estupendos que apenas si circulan (lo cual no quiere decir, naturalmente, que los libros buenos sean por definición los que no se venden y los libros malos los que sí: ésa es otra mentecatez del mismo calibre que estuvo de moda hace algunos años)."

(Rosa Montero: La Loca de la Casa. Editorial Santillana. 2006)

Y es la única manera que tengo para explicarme por qué hace unos días encontré en el display central de una librería, uno junto a otro, como si pertenecieran al mismo saco, los libros de Stephenie Meyer y los de Vargas Llosa (más que obvio que casi sufro un infarto y procedí a querer modificar la organización del display tapando los libros de Meyer con libros de Julio Ramón Ribeyro y Alonso Cueto. Lamentablemente no pude hacer mucho porque el hombre de seguridad ya se acercaba a preguntar qué estaba haciendo).

Tuesday, March 1, 2011

Fragmento de El Péndulo de Foucault (Umberto Eco)

Quiero compartir un extracto de “El Péndulo de Foucault” de Umberto Eco. Este fragmento me ha parecido divertidísimo. No sé si es solo a mí que Umberto Eco me parece graciosísimo, pero también El Nombre de la Rosa me pareció que tenía partes hilarantes, especialmente con el personaje de Salvatore de Monferrate y su peculiar manera de hablar.

“En el mundo están los cretinos, los imbéciles, los estúpidos y los locos. (…) El cretino ni siquiera habla, babea, es espástico. Se aplasta el helado contra la frente, no puede ni coordinar los movimientos. Entra en la puerta giratoria por el lado opuesto. (…)

Ser imbécil es ya más complicado. Es un comportamiento social. El imbécil es el que habla siempre fuera del vaso (…). O si prefiere es el que siempre mete la pata, el que le pregunta cómo está su bella esposa al individuo que acaba de ser abandonado por la mujer (…). El imbécil está muy solicitado, sobre todo en las reuniones mundanas. Incomoda a todos pero les proporciona temas de conversación. (…)

El estúpido no se equivoca de comportamiento. Se equivoca de razonamiento. Es el que dice que todos los perros son animales domésticos y todos los perros ladran, pero que también los gatos son animales domésticos y por lo tanto ladran (…). Se publican muchos libros escritos por estúpidos, porque a primera vista son muy convincentes (…).

(El loco) es un estúpido que no conoce los subterfugios. El estúpido trata de demostrar su tesis, tiene una lógica, cojeante, pero lógica es. En cambio, el loco no se preocupa por tener una lógica, avanza por cortocircuitos. Para él, todo demuestra todo. Al loco se le reconoce porque se salta la torera obligación de probar lo que se dice; porque siempre está dispuesto a recibir revelaciones. Y le parecerá extraño, tarde o temprano el loco saca a relucir a los templarios.”

El Péndulo de Foucault (1988) – Umberto Eco