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Saturday, January 26, 2013

Libros que debí leer hace tiempo


No quiero que piensen que me he olvidado de escribir en español. Mis últimas entradas han sido en inglés porque estoy bastante emocionada por pertenecer a este grupo de amantes de los clásicos, pero prometo que voy a seguir reseñando en español. 

Revisando mis libros me encontré con que tengo una pila de ellos que compré hace bastante tiempo y que no he leído todavía. Mientras, sigo adquiriendo nuevos libros y los otros siguen quedando relegados para Dios sabe cuando. Así que decidí que por cada libro "nuevo" que lea, tengo que leer uno de mi pila de libros dejados al abandono, por decirlo de alguna manera.

Estos son los libros:

1. El sueño del celta - Mario Vargas Llosa 
2. Crimen y Castigo - F. Dostoyveski
3.Todas las familias felices - Carlos Fuentes
4. El Aleph - Jorge Luis Borges
5. Cyrano de Bergerac - Edmond Rostand
6. La Caverna - Jose Saramago
7. Ensayo sobre la ceguera - Jose Saramago
8. Historia del Rey Transparente - Rosa Montero
9. La mujer justa - Sándor Marai 

El Sueño del Celta lo compré apenas salió, justo cuando MVLL ganó el Nobel y no se por qué lo fui dejando para después y después hasta que años pasaron y sigue ahí sin abrir. 

Saramago es mi eterna batalla. He comenzado a leerlo mil veces, siempre lo dejo. Pero quiero de verdad darle la oportunidad, especialmente cuando todo el mundo me lo recomienda sinceramente.

La mujer justa fue un regalo. No he leído nada de ese autor antes, y la verdad es que no había escuchado de él, pero la persona que me lo regaló me recalcó enfáticamente que me va a encantar.

Publicaré sus reseñas a medida que los vaya leyendo.

¡Buen fin de semana!




Wednesday, September 19, 2012

Ya se de qué tratará mi próximo post


"Lock up your libraries if you like, but there is no gate, no lock, no bolt, that you can set upon the freedom of my mind".

Virginia Woolf - A room of one's own




Thursday, September 13, 2012

Amazon, I love you


Soy bastante tradicional en lo que se refiere a mi proceso de escritura. Siempre a mano primero y luego recién en la computadora para pulir. El Scrivener es súper útil para esto, e incluso intenté empezar desde cero de esta manera en algún momento, como mencioné en un post anterior, pero luego de un tiempo terminé regresando a mi cuaderno porque las “semillas” no crecen frente a una pantalla.

En cambio, resultó que no soy una lectora tan tradicional. Me encanta el olor de los libros, la emoción con cada página que volteo, el esfuerzo por no mirar la última página, etc. Me encanta pasar horas en las librerías y las bibliotecas. Es Disney para mí. Y me sigue encantando, pero cuando Renzo me regaló el Kindle Touch por mi cumpleaños fui extremadamente feliz. Una de mis más grandes frustraciones como ávido bookworm ha sido no encontrar en las librerías limeñas los libros que andaba buscando o encontrarlos por precios exorbitantes. En Barcelona me volví loca con todas las librerías increíbles que había y los libros tan accesibles. Creo que compré mi peso en libros y tuve que dejar ropa y zapatos para poder traérmelos. Y luego, cuando regresé a Lima y me pasé tres meses buscando un libro de Sylvia Plath que no encontraba por ninguna parte, mi frustración regresó.

Y es por ahí donde el Kindle me enganchó: la posibilidad de tener tantos libros a mi disposición, libros que muchas veces no encuentro acá en Lima o que preferiría leer en su idioma original y acá sólo llegan traducidos. Además que me parece una buena forma de luchar contra la piratería y ayudar al medioambiente. Obviamente la inversión inicial es un poco cara, sin contar que hay que traerlos desde EE.UU., pero yo espero sinceramente que con el paso del tiempo estos aparatos sean más accesibles y su uso se masifique.

Ahorita estoy leyendo “A room of one’s own” de Virginia Woolf, que nunca encontré en Lima porque estaba agotado o simplemente no había. Recuerdo haber renegado horrible por cuánto se demoran en traer el último libro de Ian McEwan pero qué rápido traen Twilight y Fifty Shades of Grey. Meh.

Igual seguiré comprando libros físicos porque mi amor por ellos es eterno (hay una colección de cuentos de Edgar Allan Poe, traducidos por Cortázar y con prólogo de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, que tengo en la mira) y además que el día que pueda publicar algo mío, obviamente voy a querer publicarlo en físico. Pero el Kindle es genial (especialmente con todos esos libros gratis porque ya son parte del dominio público), así que Amazon, I love you.

Saturday, October 30, 2010

Leer es una adicción

En la vida tenemos ciertas necesidades básicas que alimentar constantemente. Para mí la necesidad de leer se ha vuelto una de ellas. 

Es sábado por la noche, ya me terminé el libro que estaba leyendo y siento la imperiosa necesidad de salir a comprar un libro nuevo. Si bien es cierto que tengo toda una biblioteca de libros leídos en mi casa, ahorita mismo siento las ganas por algo nuevo. Es porque cada libro nuevo es como salir de viaje a algún lugar desconocido. Me emociona y por más que suene algo aburrido para algunas personas, quedarme leyendo un sábado por la noche es una de mis formas favoritas de pasar mis fines de semana. 

Muero de ganas de pasar por una librería en este instante. Es relativamente temprano, tan sólo las 9 pm y siendo sábado, la hora perfecta para salir, pero Renzo no ha dormido en 36 horas y despertarlo para salir a comprar sería terriblemente cruel. El problema es que me siento como una adicta con unas ganas horribles de su nuevo fix. ¿Qué hago? ¿Comer mucho chocolate y releer a Coetzee? Ya sé, la respuesta perfecta a mi adicción: escribir. 


Monday, August 9, 2010

La falta de tiempo


Es un problema constante. Existen tantas cosas que hacer que los minutos se me pasan rápido y nunca termino. Estoy intentando balancear mi vida laboral, que siempre está repleta de cosas que terminar, enviar, revisar, etc. con mi vida personal con la familia, amigos, hobbies y demás, mientras que al mismo tiempo trato de crearme un horario para escribir de forma diaria y constante. Todavía estoy tratando de encontrar el balance. La frase “tengo demasiado trabajo” se ha vuelto frecuente y me encuentro últimamente llegando tarde a mi casa y dedicando mis únicos momentos libres del día (o de la noche mejor dicho) a leer. Porque sin leer no me la puedo pasar. Escribo por partes, en hojas sueltas y cuando por ahí tengo un respiro. Hoy fue mi primera tarde libre después un tiempito y me dediqué con tranquilidad a leer y escribir. Qué bien se siente. Es como tomar agua después de estar con sed mucho rato. No me quejo de la cantidad de trabajo, me gusta mi trabajo y en tiempos como los de ahora, agradezco tener un trabajo que además disfruto, pero a veces quisiera que los días tuvieran 26 o 27 horas. Así me daría tiempo para hacer todo lo que quiero hacer durante el día. Como tomar agua más seguido, por ejemplo.